jueves, mayo 13

No es hablar por hablar

En la infancia es muy difícil llegar a ver programas de televisión en altas horas de la noche, pero si tengo algunos recuerdos de cuando me quedaba pegado al televisor familiar viendo con mi padre el que solía renegar viendo aquellas batallas orales de las cuales hoy no queda mucho.
Se podía ver discusiones inteligentes, política de verdad y no de escándalos que ahora es sinónimo de ser un político activo y reconocido en el medio local, ya no se puede ver debates a diario donde sea inevitable quedarse pegado a la pantalla, mas ahora solo causan aburrimiento y sueño al televidente.
La hora que duraba aquellas entrevistas era muy pequeña y dejaba a uno con ganas de ver ese tipo de discusiones sobre que temas de interés mayoritario, el parlamento era un monte de olimpo de debates. Cruces de ideas, enfrentamientos de genios de los cuales hoy solo quedan fotografías y recuerdos gratos.
En la actualidad no es más que un lugar de fracasados envidiados por la suerte y el dinero que perciben cada mes sin merecerse ni un centavo. Son excepciones que en la actualidad se pueden ver, pero a medida que pasan los gobiernos se van extinguiendo como una raza muy difícil de encontrar.

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