martes, octubre 26

una mujer inspiración

- Hola, soy junior.

Luego de mucho rato de estar observándola, al fin me había decidido a saludarla, varias semanas en el mismo carro, la misma hora y el mismo destino de llegada. Sentía que ella también quería saludarme, pero lo mas lógico era que es mas tímida que yo, vaya timidez, pocas veces me pasaba esto y en esas pocas veces la cagaba como nunca.

- Hola junior, mucho gusto soy Carla.

- Eres de los olivos ¿verdad?

- Si, vivo ahí en el cuarto de mi prima.

- ¿Quien es tu prima?

- La chica del volumen exacerbado, al decir eso suelta un sonrisa algo curiosa y me dice que no me preocupe porque ella también estaba harta de la bulla de su prima.

Hace unas semanas cuando no sabía que ella vivía por la misma zona que yo, iba escribiendo en el carro algo sobre esa chica del volumen fastidioso y seguramente ella lo había leído.

- ¿Ella es tu prima?

- Si, aunque la verdad creo que también le considero la loca del volumen. Reímos de lo dicho

- ¿Que estudias? Pregunto mientras tratamos de no caer por la repentina frenada del chofer.

- Enfermería, en Loayza. ¿Y tú?

- Yo nada, finjo estudiar para escribir mi novela.

- ¿No estas perdiendo tu tiempo? Pregunta como si se tratase de una broma.

- No, no estoy perdiendo mi tiempo.

Mientras conversamos, varias personas me veían como si fuera un bicho raro. Como si estuviera loco de verdad y reían disimuladamente cada vez que mencionaba escritor, y no era la primera vez, desde el colegio. Cuando decidía quedarme a escribir en vez de salir a jugar era el raro, el marica y aguafiestas y no era para menos esperar lo mismo en este mundo que era el bus que me llevaba de mi cuarto a donde supuestamente debía estudiar.

Las semanas siguientes y los días siguientes Carla solía saludarme antes de irse a su instituto, hasta que un día de vuelta a casa vino con un grupo de sus amigas, acercándose a mí preguntando si podía tomarme una foto con ellas.

Cuando le pregunto porque debía estar yo en una foto con ella, una de ellas responde con mucha seguridad que ni yo mismo la creía que querían tener la fotos con el escritor de una futura novela que ni yo mismo estoy seguro de terminar, desde esa tarde Carla solía preguntar que historia tengo en mi cabeza y me ayuda a poner en aprietos a cualquier personaje que imaginamos, desde esa madrugada en que empezamos a hablar paso a ser mi mejor amiga, mejor asesora y mejor inspiración para escribir historias.

Desde ese momento entiendo, que todos tenemos una inspiración, un hombre, una mujer, un santo, un amuleto, sea lo que sea creemos lo que queremos creer hasta lograrlo.